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GUITARRAS FALCÓN Orgullo del Perú
ENTREVISTAS

70 AÑOS DE LAS GUITARRAS FALCÓN

 

 

 

 

3 GENERACIONES

EN 6 CUERDAS

 

 

 

 

 

 

 

RECONOCIDAS MÚSICOS DE LAS SEIS CUERDAS CONSIDERAN A LAS GUITARRAS FALCÓN COMO UNA DE LAS MEJORES MARCAS.

 

ESTE AÑO CUMPLEN SIETE DÉCADAS EN EL MERCADO LOCAL DEDICADOS A LA FABRICACIÓN ARTESANAL DE INSTRUMENTOS MUSICALES.

 

Tres generaciones de la familia Falcón manteniendo vivo el legado de las guitarras originarias de Ayacucho. Don Abrahán Falcón es ayacuchano responsable de la creación de las tradicionales  Guitaras Falcón. Desde el año 1946, empieza la  magnífica labor de crear las mejores guitarras, consideradas como un aporte  histórico para el país, lo que lo ha llevado a que, en el 2003, el Instituto Nacional de Cultura (INC), hoy Ministerio de Cultura, haya declarado “Patrimonio Cultural Viviente del País”, a don Abraham por su trayectoria  y aporte al servicio del país.

 

Actualmente, Don Abraham sigue elaborando detalle a detalle cada guitarra a mano junto a su hijo y nieto, con quienes comparte los secretos para seguir perfeccionando las magnas Guitarras Falcón.

 

En ocasión a esta celebración, el equipo de la Revista Orson Welles no pudo dejar pasar la oportunidad para entrevistar a la familia Falcón, Enrique Falcón (hijo) y Enrique Falcón (nieto), quienes nos dieron un grato recibimiento en su taller de La Victoria, para conversar sobre la trayectoria de las legendarias guitarras en vísperas de sus 70 años.

 

¿Qué ha hecho que las Guitaras Falcón se posicionen como una de las mejores marcas, no solo en el mercado nacional, sino también a nivel internacional?

 

E: Nuestro aspecto técnico desarrollado en base a la experiencia  y al criterio personal de mi padre Abraham Falcón García, se formó tras una idea conceptual del trabajo homogéneo, un  trabajo as compacto reflejado en el producto.

 

Nuestras guitarras, analizando con esto no el prestigio, sino el aspecto técnico, son hechas  con las mejores cualidades que puede tener el instrumento.

 

Desde un principio, mi padre trazo y ejecutó todas las cualidades de la madera sólida sin material artificial. En este sentido, cuando mi padre viene a Lima en el año 1955, se encuentra con un mercado reducido pero selecto. En esa época, ya había otros artesanos llamados lutieres,  posicionados en Lima, estaban los Fajardos, los Huerta, entre otros. Mirando a esos señores, se podía concluir que Abraham Falcón García no cabía allí, pero, justo en ese momento, nosotros encontramos un agujero en el mercado. Esos lutieres eras hobbistas, es decir si te hacían una o dos guitarras por mes eran suficiente, pero cuando llega Abraham forma una comunidad pequeña con sus hijos y hermanos y comienza la fabricar 6 o 7  guitarras semanales, con lo que hacía un promedio de más de veinte guitarras mensuales. Allí comenzó a inundar el mercado; para ese entonces, Lima era una ciudad pequeña, hablamos de los  años 1955-1956, pero comenzamos a invadir el mercado por la calidad del producto que desarrollábamos, mas no por la cantidad.

 

Nos basamos en dos premisas: la buena ejecución de una técnica y la invasión del mercado, en su momento, hablamos de una guitarra selecta, que no competía con Fajardo o Huerta, porque en ese aspecto el hobbista tenía más tiempo, más espacio y más ideas para trazar el hacer los pormenores de  una guitarra. En cambio Abraham solamente ensamblaba  dos cosas, caja y mástil y luego vendía. Inicialmente, no vendía con su nombre; él vendía atiendas del centro de Lima y allí fue cuando se dio cuenta  de que podía poner una marca. Entonces, fue cando él puso su apellido, siendo allí cuando nacen las guitarra Falcón como marca.

 

La posición del mercado está en hacer un buen producto e cantidad selectivas, en ese entonces, las guitarras eran más cómodas, no baratas; significa que nuestro producto era accesible para los aficionados o músicos. De esa manera, mi padre se posicionó en el mercado antes de que la marca se llamara “Guitarras Falcón”.

 

El hecho de ser una de las mejores guitarras no solo debe captar la atención de músicos, sino que también de fabricantes que quizás quieran copiar sus modelos. ¿Han tenido algunos encuentros con la piratería?

 

E: Si, hemos tenido un porcentaje de competencia desleal, mi padre trajo a sus hermanos para que lo ayuden, ellos aprendieron y luego  se separaron. Cuando llega el momento en el que él se queda solo, sigue trabajando con su producto que ya tenía un nombre y ellos se trataron de posicionar o apoyar en el apellido para vender sus productos.

 

“MIENTRAS EXISTA UN FALCÓN HACIENDO GUITARRAS, SEGUIRÁN EXISTIENDO LAS GUITARRAS FALCON”

 

Luego hemos tenido una competencia leal con  marcas, como Moncloa, Pajares, Vargas Machuca. Si hemos tenido una buena competencia; esa es la mejor porque nos ha permitido mejorar nuestros productos en otros aspectos, desde adquirir un buen material hasta el acabado final. De esa manera, no solo estamos posicionados en el mercado, sino que nos prefiere mucha gente que nos conoce desde hace veinte o treinta años. Hay personas que están fuera del país y simplemente les dicen a sus amigos o familiares que  les compren una guitarra Falcón y se a lleven, de esa manera,  entre comillas, exportamos, ya que no estaos en capacidad de hacerlo que no tenemos mucha producción.

 

¿Cuánto tiempo demora la fabricación de las guitarras para lograr el acabado y la calidad sonora que han alcanzado tras estos setenta años de trabajo?

 

E: Hay dos maneras de ver el tránsito de la ejecución de la fabricación de la guitarra. Si veo un árbol, lo selecciono, lo talo, corto lo que a mí me gusta y pago por ello; lo otro es ir a la madera, donde ya los materiales están habilitados y solamente  selecciono lao que está allí. Allí me someto a  solo  que vende  el maderero, aquí  yo puedo elegir. En ambos casos, se invierte mucho tiempo; en material de aserrado, que ya está habilitado, incluso ya está semiseco, fabricar una guitarra me demora 45 días del aserrado a la vitrina;   en el caso de talar un árbol, me demoro 60 días de los 45, que es de un aserradero, es decir  tres meses y medio.

 

¿Qué método suelen utilizar más?

 

E: depende de las oportunidades. Cuando  hay cantidad de material uno tiene capacidad de elección; el aserradero te da la facilidad que ya no tienes que ir al monte: vas seleccionas y el corte de la madera para nosotros no es el comercial, tiene que ser cinco milímetros  y debemos tratar de ver la hebra de esa madera, pues el cote es selectivo.

Usamos pino en la tapa armónica  de la guitarra; podemos usar todas las  variedades de pino, en el resto usamos caoba, cedro, nogal, moena, madera que hay en nuestro medio.

 

Enrique, tú  has estudiado guitarra y piano en el Conservatorio. Me imagino que, en cada creación, le das tu toque personal mezclando con técnica, lo que debe hacer que cada guitarra sea única y una mejor que otra.

 

E: Básicamente es la combinación de la técnica aprendida con la educación, con lo que tenemos adentro, la música. Nosotros, los seres humanos,  por naturaleza producimos energía, y si lo sabes direccionar; se la puedes dar a un objeto, a tu ropa, a un anillo; en nuestro caso le transferimos nuestra energía a la madera. No es necesario tener algo parametrado; es direccionar tu energía hacia un producto y saber que va a salir bien y que va a quedar bien hecha.

 

Muchas veces he escuchado que se preguntan ¿Qué tiene Falcón de diferente a otros talleres si usan los mismos materiales, las mismas herramientas y el acabad del producto no  sale igual? Eso pasa cuando tienes el gusto de hacer la cosas, tienes que tener arte; yo creo que ha todo oficio hay que tenerle arte, dedicación; si lo haces solo por hacer dinero o mecánicamente, las cosas salen diferentes, será un instrumento más del mercado. Hay dos cosas que se combinan acá: la mística y la leyenda de que ya eres conocido; entonces, hay muchos artesanos que han salido de estos talleres y, a veces,  viene el chiste o chispa criolla con ellos que dicen “¿porque no me salen las guitarras a mi si uso lo mismo que ustedes?, y le decimos “falta que te apellides Falcón”.

 

¿Han tenido alguna anécdota particular con la construcción de una guitarra u otro instrumento en particular?

 

E: Si, con Oscar Avilés. A él le roban una guitarra española marca Aria, de la maletera de su auto y él lo estaba denunciando por radio, por televisión, entonces quería recuperarla, pero al verlo deprimido y para levantarle el ánimo,  me puse de acuerdo con mi padre para regalarle una guitarra de la tienda. Lo citamos un viernes como la clásica de los criollos y aquí en el taller con concentramos con Pepe Torres, Adolfo Zelada y Don Oscar; brindamos y le sacamos las dos guitarras para que escoja una: una fabricada por mi padre y otra por mí.  Comenzó a tocar las guitarras y yo deseaba que escogiera la de mi padre; era una guitarra clásica de concierto profesional fabricada con palisandro, pino abeto y diapasón de ébano. En cambio la mía era de caoba más corriente, pino báltico un poquito más simple pero, al momento de escoger, escogió la mía. Con todo esto vamos a que Don Oscar Avilés no prefirió la más fina, sino la que le gusto más a él.

 

¿Qué traen estos setenta años para guitarras Falcón?

 

E: Más que nada una gratitud de experiencia a nuestro público, hay mucha gente que nos conoce dentro y fuera del país, con el éxito y calidad de cada instrumento que fabricamos. Si bien es cierto que existen grandes compañías que fabrican instrumentos, nosotros somos una pequeña empresa, la cual está destinada a llevar calidad a los músicos mientras exista esa trayectoria de longevidad, no por la edad de mi padre, sino por la escuela y la obra que perdurara en el tiempo. Para nosotros esa transición es muy culta, el mejor secreto es aprender y conocer tu energía y como darle la energía necesaria a cada producto. El resto lo hace el artista; nosotros somos los artesanos que hacemos el instrumento, somos los guitarreros y los otros son los instrumentistas que son los guitarristas. Vamos mitad a mitad: el 50% el guitarrero y 50% el guitarrista, aunque es el público el que termina  por decir si le gusta lo que escucha.

Lo que nos han traído estos setenta años no es que sea historia, sino que estamos dejando escuela que nuestra familia va a seguir manteniendo.

 

Enrique, ¿ya has fabricado algunas guitarras?

 

Si, recién este año empecé a hacer. Estuve con mi abuelo desde el 2010 y con mi padre, también, aprendiendo la técnica, como construir, como seleccionar;  como cortar, y, después de toda esa fase, recién este verano fue que pude hacer mis dos primeras guitarras. Ahora voy formando mi mano; la técnica la voy perfilando; voy diseñando más o menos qué es lo que quiero. Mucho involucra a acústica, desarrollar tu oído, la física como decía mi padre y ciertas cualidades que uno las va encontrando gracias a la experiencia.

 

¿Cuál es la etapa del trabajo que más te gusta hasta ahora, en la que dices aquí me quiero desarrollar?

 

Es la tapa armónica, que es la parte frontal de la guitarra y es la parte más bonita. Hay que poner más detalles, más cariño, mas conversación; eso es lo as bonito de esto, que cuando te gusta, evocas tu personalidad dentro del instrumento y eso es lo interesante.

 

 

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